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lunes, 6 de mayo de 2013

Días de perros (y gato por liebre)

Perro abandonado en el muro del malecón habanero Foto: Walfrido López R.
En cuestión de mascotas mi debilidad son los perros. Me gustan los Yorkshire y los Chihuahuas de bolsillo. Pero también me gustan los perros de la calle, los que en Cuba llamamos satos, y aquí soy de extremos porque me gustan bien satos, los que a un kilometro gritan: soy un saterry. En los años 1990 el éxodo de balseros provocó el daño colateral de una avalancha de perros abandonados ¡Cuanta tristeza en las calles habaneras! También recuerdo que los gatos arrabaleros desaparecieron de los tejados para alimentar familias cubanas o turistas tontos, porque resulta que algunos “despiertos” dueños de emergentes Paladares brindaban el conejo como la especialidad de la casa, cuando en realidad en los platos estaban “pasando gato por liebre”. Hasta el día de hoy queda en muchos cubanos la práctica de “por si acaso” no pedir fricasé de conejo en ningún Paladar y mucho menos en restaurantes estatales. 

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